sábado, 9 de julio de 2011

BABA YAGA


"Duerme tesoro
que viene el coco
y se come a los niños
que duermen poco"

Esta es canción infantil de la que no sabemos su origen exacto pero que se ha trasmitido a través de muchas generaciones y es un ejemplo sencillo de cómo desde la antigüedad más remota se utiliza el miedo para alertar de peligros externos. Así, nuestros cuentos infantiles están plagados de cocos, hombres del saco, brujas, personajes todos ellos inspirados en la marginalidad, en la mendicidad o en la deformidad. Hombres, la mayoría mutilados, lisiados, aislados, que vivían solos en los bosques causando pavor allí donde se pasaban. De la misma manera existen personajes femeninos, las brujas, mujeres solas que sobrevivían con sus conocimientos sobre las plantas que servían para curar, para matar, para enamorar..., trasmitidas de madres a hijas.


Y si a éstos unimos animales y monstruos inspirados en las bestias mitológicas, tenemos todos los personajes necesarios de nuestros cuentos, de los nuestros y de los de otros países. Sirva como ejemplo lo que nos cuenta Katerina alumna de cuarto de ESO que ha llegado de Ucrania y nos habla de Baba Yaga.


BABA YAGA

Baba Yaga es un personaje recurrente en el folklore ruso. Baba Yaga es una vieja huesuda y arrugada, con la nariz azul y los dientes y los pechos de piedra a la que a menudo se le da el apelativo de " la de las patas huesudas". Es un ser perverso y cruel pero no totalmente malvado; come personas, generalmente niños, desgarrándolos con los dientes y destrozándolos a golpes contra sus pechos. Adorna la valla de su casa con sus cráneos, en cuyo interior coloca velas, pero ayuda a la gente que le sirve. Guarda las "Aguas de la Vida y de la Muerte". También dirige los ciclos de la naturaleza: sus tres jinetes salen cabalgando y vuelven a la choza de Baba Yaga, el primero es blanco y representa al amanecer, el segundo es rojo es la luz brillante del sol, el tercero negro, la noche,. Baba Yaga vuela montada en un almirez y rema el aire con una mano de mortero en ocasiones una escoba.


Historia

Baba Yaga era la antigua diosa eslava de la tierra, antes de que los dioses rusos ascendieran al poder; sin embargo, Baba Yaga, distaba mucho de ser una diosa benévola, y usaba su poder para afligir a los mortales con penurias y hambre. Poco a poco fue degenerando hasta convertirse en la diosa del inframundo, que instaló su base en una cueva desde donde mantenía contacto con dicho mundo y poco a poco las cercanías se inundaron de un hedor insoportable. Se le considera abuela de Chert, el diablo ruso, y Koshchei, el dios de la desgracia. Poco a poco Baba Yaga se fue apartando del mundo y de los demás dioses, únicamente mantenía contacto con un grupo de mujeres, conocidas como hijas de "Baba Yaga"

lunes, 20 de junio de 2011


Añadir imagenCORAZÓN DE PAPEL

"Si no vas a volver,
que aprendas a querer.
Y que sepas a quién,
corazón de papel".

Fragmento del Vals de amor de Zitarrosa, mi querido Zitarrosa.

Y cuando canta, su voz se quiebra --o eso me parece-- en la parte que dice: "corazón de papel", y me pregunto si estuvo a punto de llorar cuando le grabaron esa canción, ¿cómo sería esa mujer que tenía un corazón de papel?, ¿cómo fue posible que no amara a Zitarrosa?

En mi vida: ¿a cuántos corazones de papel he amado?

(Aclaro: no me interesa que nadie vuelva conmigo cómo dice el principio de la canción, lo que subrayo es una imagen que me gusta: "corazón de papel" , que si pudiera representar los corazones de quiénes se han acercado amorosamente a mi, serían de papel de arroz o de papel de china blanco: así de frágiles y volátiles)

Emma Shapplin: La notte eterna
http://www.youtube.com/watch?v=PKYMdrO47EA&NR=1

lunes, 13 de junio de 2011

EL ENAMORAMIENTO ES UN ENGENDRO


¿Será el enamoramiento un engendro? Creo que sí, amar a un hombre es tener un engendro dentro del cuerpo. Fantasía estúpida/ilusión falsa e ingenua. La cultura realizó su misión y yo, al seguirla, fui responsable de hacer mías las expectativas de la sociedad, aprendidas, malditamente aprendidas; manipuladas, malditamente manipuladas. Me repito, ¿realmente necesito una contraparte? ¿Requiero de verdad a un hombre como compañero?, ¿para resolverme qué? Es mejor tapar los huecos de mi vida de otra manera. ¿Puede suceder que el cariño de mis amigos me haga voltear la mirada sólo hacia ellos? De seguro eso lastima menos: o no lastima para nada si están bien escogidos. Cada vez me rebelo más a vivir esa melcocha inventada que tiene el desencanto como consecuencia infalible; rechazo vivir prendida de una mentira, o ser yo quien me prenda a una mentira para poder vivir: elaborar la imagen de la nube para que después se evapore, o que llore porque las hadas jamás existieron. Busqué el amor, y llegó siempre con presagios de desamor. Viví como una ilusa, llena de fantasías para tapar un poco mi realidad. Deseo ser una desenamorada el resto que me queda de vida.

¿Quién puede aguantar tanto sin rendirse? He sido como la mosca que se golpea contra el vidrio constantemente porque cree que puede atravesarlo, que esa es la salida verdadera... El amor de un hombre lo he visto como el paisaje que se encuentra afuera de ese vidrio y he querido salir para encontrarme con sus brazos ¡Vidrio, sólo vidrio y golpes! Un cambio de paradigma para mi es necesario, completamente necesario. Punto final a mis quimeras.

Foto de Noomi Rapace como Lisbeth Salander, en la película "Los hombres que no amaban a las mujeres" de la trilogía Millenium

sábado, 11 de junio de 2011

SALANDER




¡Qué personaje el de Lizbeth Salander en la triada de la película sueca Millenium! ¡Fantástica!
¡Para verla mil veces! Destruye de manera absoluta ese triste estereotipo de mujer romántica o que espera que un hombre la salve! ¿La salve?, ¿de qué? Admiro a Noomi Rapace, la actriz. Me encantan desde los tres títulos de cada película: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina; y por último, La reina en el palacio de las corrientes de aire. ¡Mis respetos al cine que presenta a mujeres ASÍ!: una completa vuelta de tuerca. Director: Stieg Larsson.

jueves, 9 de junio de 2011

CUENTO DE LEONORA CARRINGTON



LA DEBUTANTE

En la época que fui debutante, solía ir a menudo al parque zoológico. Iba tan a menudo que conocía más a los animales que a las chicas de mi edad. Era porque quería huir del mundo, por lo que me hallaba a diario en el zoológico. El animal que mejor llegué a conocer fue una hiena joven. Ella me conocía a mí también. Era muy inteligente. Le enseñé a hablar francés y a cambio ella me enseñó su lenguaje. Así pasamos muchas horas agradables.
Mi madre había organizado un baile en mi honor para el primero de mayo. ¡Lo qué sufrí durante noches enteras! Siempre he aborrecido los bailes; sobre todo los que se daban en mi honor.
La mañana del uno de mayo de 1934, fui muy temprano a visitar a la hiena.
-¡Qué asco! -le dije-. Esta noche me toca asistir a mi baile.
-Tienes suerte -dijo ella-; a mí me encantaría ir. No sé bailar, pero en cambio sabría mantener una conversación.
-Habrá muchas cosas de comer -dije-. He visto llegar a casa carros repletos de comida.
-Y aún te quejas -replicó la hiena con desaliento-. Mírame a mí: yo sólo como una vez al día, y me tienen jeringada con tanta bazofia.
Se me ocurrió una idea audaz; estuve a punto de echarme a reír.
-No tienes más que ir en mi lugar.
-No nos parecemos lo bastante; si no, con gusto iría -dijo la hiena un poco triste.
--Escucha -dije-, con las luces de la noche no se ve muy bien. Con que te disfraces un poco, nadie se fijará en ti en medio de la multitud. Además, tenemos casi la misma estatura. Eres mi única amiga; anda, hazlo por mí. Por favor.
Se puso a pensar en esta posibilidad. Comprendí que estaba deseosa de aceptar.
-De acuerdo -dijo de repente.
No había muchos guardianes cerca, dado lo temprano de la hora. Abrí rápidamente la jaula, y en un instante estuvimos en la calle. Llamé un taxi. En casa, todo el mundo estaba aún en la cama. Una vez en mi cuarto, saqué el vestido que debía ponerme por la noche. Era un poco largo, y la hiena andaba con dificultad con mis zapatos de tacón alto. Encontré unos guantes con que ocultarle las manos, demasiado peludas para parecerse a las mías. Cuando el sol iluminó mi habitación, la hiena dio varias vueltas alrededor, andando más o menos derecha. Estábamos tan ocupadas que mi madre, que entró a darme los buenos días, estuvo a punto de abrir la puerta antes de que la hiena se escondiera debajo de la cama.
-Esta habitación huele mal -dijo mi madre, abriendo la ventana-; antes de esta noche date un baño con mis nuevas sales.
-Por supuesto -le dije.
No se entretuvo mucho. Creo que el olor era demasiado fuerte para ella.
-No te retrases para el desayuno -dijo al irse.
Lo más difícil fue encontrar un disfraz para la cara de la hiena. Estuvimos buscando horas y horas: rechazaba todas mis sugerencias. Por fin dijo:
-Creo que he encontrado la solución. ¿Tenéis criada?
-Sí -dije, perpleja.
-Pues verás: vas a llamar a la criada; cuanto entre, nos lanzamos sobre ella y le arrancamos la cara; llevaré su cara esta noche en lugar de la mía.
-No lo veo muy práctico -dije yo-. Probablemente se morirá en cuanto pierda la cara: alguien encontrará su cadáver, y nos meterán en la cárcel.
-Tengo la suficiente hambre como para comérmela -replicó la hiena.
-¿Y los huesos?
-También -dijo-. ¿Te parece bien?
-Sólo si me prometes matarla antes de arrancarle la cara. Si no, le va a doler demasiado.
-Bueno, eso me da igual.
Llamé a Marie, la criada, no sin cierto nerviosismo. Desde luego, no lo habría hecho si no odiara tanto los bailes. Cuando entró Marie, me volví de cara a la pared para no verlo. Debo reconocer que no tardó nada. Un breve grito, y se acabó. Mientras la hiena comía, estuve mirando por la ventana. Unos minutos después, dijo.
-Ya no puedo más; aún me quedan los pies, pero si tienes una bolsa, me los comeré más tarde, a lo largo del día.
-En el armario encontrarás una bolsa bordada con flores de lis. Saca los pañuelos que tiene y quédatela.
Hizo lo que le había indicado. A continuación, dijo:
-Date la vuelta ahora y mira qué guapa estoy.
Delante del espejo, la hiena se admiraba con el rostro de Marie. Se lo había comido todo cuidadosamente hasta el borde de la cara, de forma que quedaba justo lo que le hacía falta.
-Es verdad -dije-; lo has hecho muy bien.
Hacia el atardecer, cuando la hiena estuvo completamente vestida, declaró:
-Me siento en plena forma. Me da la impresión de que voy a tener un gran éxito esta noche.
Después de oír un rato la música de abajo, le dije:
-Ve ahora, y recuerda que no debes ponerte junto a mi madre: seguramente se daría cuenta de que no soy yo. Aparte de ella, no conozco a nadie. Buena suerte -le di un beso para despedirla, aunque exhalaba un olor muy fuerte.
Se había hecho de noche. Cansada por las emociones del día, cogí un libro y me senté junto a la ventana, entregándome a al paz y el descanso. Recuerdo que estaba leyendo Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Al cabo de una hora, quizá, surgió el primer signo de inquietud. Un murciélago entró por la ventana profiriendo grititos. Los murciélagos me dan un miedo espantoso. Me escondí detrás de una silla, castañeteándome los dientes. Apenas me había arrodillado, cuando un gran ruido procedente de la puerta sofocó el batir de alas. Entró mi madre, pálida de furia.
-Acabábamos de sentarnos a la mesa -dijo-, cuando el ser ese que ha ocupado tu sitio se ha levantado gritando: "Con que mi olor es un poco fuerte, ¿eh? Pues no como pasteles." A continuación se ha arrancado la cara y se la ha comido. Después ha dado un gran salto y ha desaparecido por la ventana

sábado, 21 de mayo de 2011

FLUIR


Quiero dejar de seguir El Mito de Sísifo constantemente en mi vida. El mundo es enorme e incontrolable. Ante esas condiciones, la pérdida y el abandono son inevitables. Si alguien se acerca a mi, tendrá también mil circunstancias para irse. No era, nunca fue mío, como nada lo es. En las despedidas explicables o no (desde mi percepción), la piedra que llevó Sísifo a cuestas hasta la cima y que ahora se precipita sin remedio hacia las faldas de la colina, la he visto como una imagen de mi autoestima disminuida, o como una herida más de las que tengo. ¿Por qué hago personales las situaciones y entonces sufro más? ¿Qué puedo controlar realmente? Casi nada, si acaso lo más inmediato... Es mejor buscar el desapego como lo recomienda el Budismo. Insisto, nada nunca fue mío, aunque creí tenerlo y se fue. Mi única opción es aprender y continuar con la construcción de mi vida.

Cuando quiero controlar, aprieto las mandíbulas y me duele físicamente. Lo mismo hago cuando siento rabia o impotencia por lo que perdí. ¿Hasta cuándo seré capaz de fluir con la vida? Sólo me queda despedirme de seres y situaciones y tal vez, agradecer lo que éstas me dejaron. Quiero volver a la serenidad. De una u otra forma, todo puede suplirse; ahí está el cambio constante de las cosas: la eterna transformación. No existe ni la más mínima constante. Apegarse es creer que se puede solidificar el viento y apresarlo entre las manos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

CAÍDA

De nuevo desciendo,
y esta vez para nada lo sospeché.
Otra vez un apego,
que inexplicablemente se sumerge en la nada.
La magia termina
y decreto que sea hoy el último día de esperanza.
El círculo se cierra para mi bien,
pues así lo deseo.
Rechazo la muralla y el silencio
que encuentro al otro lado de mi.
No me permito ni una especulación más.
Cierro mi pensamiento para mi bien.
Así lo quiero y así será.
Mañana mi día será distinto,
con una presencia imaginaria menos.
Todo se sustituye, todo...
No dejo que quede un hueco en mi interior.
Lo cierro y lo iré llenando de mi
o de lo que sea, para mi bien,
sólo para mi bien.

viernes, 28 de enero de 2011

DEJAR IR



Veo el amor de otra manera: es un viento fresco que se queda un rato entre mis manos y se va, o es un amanecer que se transforma en una esplendorosa mañana. Todo está en dejar ir. En vivir los momentos y permitir que fluyan hacia su destino. No puedo ni debo retenerlos, no son míos, se van y la vivencia queda en el cuerpo y en el alma.

martes, 18 de enero de 2011

PARADIGMA DEL AMOR

Creo que estaba equivocada. Mi paradigma acerca del amor comienza a cambiar... Estaba atrapada en una estructura rígida que me estorbaba y me impedía moverme... Tuve que tocar fondo para comenzar a desbaratarla. El asunto amoroso puede ser más ligero, festivo y divertido. Había quedado marcada por un idealismo -metido hasta la médula de los huesos-:enamoramientos que sólo me sirvieron para distorsionar la realidad y cubrirla siempre (y claro, la consecuencia inconsciente o no prevista: sufrir después).

¡Basta de tonterías! , y no por eso dejo la sensualidad de lado. Ya no quiero que nadie me acompañe a ver películas por la tarde, pues he aprendido a verlas sola. Tampoco que otro me proteja o se preocupe por mi, pues es sólo una quimera; como lo son también las letras de muchas canciones que me gustan. Es mejor tomar el momento de disfrute con sutileza, para después dejarlo ir... No más permiso para sufrir por una estúpida idealización del amor.

jueves, 13 de enero de 2011

MI REALIDAD


Nostalgia de ser incapaz de despertar un sentimiento en alguien con quien quisiera compartir mis tardes. ¿Por qué esa necesidad tan persistente? ¡Soy tan necia, tan tremendamente necia...! Cuento con la presencia de los años, que tristemente me alejan de quienes buscan a mujeres jóvenes. ¿Sentirán que la juventud se contagia?, ¿competirán con los amigos para mostrarles orgullosamente a una mujer como una carta de triunfo? Los medios masivos hacen su insidiosa comercialización: convencen a todos que el amor y el mundo es para los jóvenes. Y ellos se quedan mirándolas y las conquistan. Por mi parte, sólo me queda aceptarlo y refugiarme en mi cueva como una leona solitaria; a menos que...

martes, 11 de enero de 2011

MUERE MARÍA ELENA WALSH. Homenaje para ella (1930-2011)

Como La Cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
solo y llorando.
Hice un nudo del pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

María Elena Walsh

sábado, 8 de enero de 2011

SOLEDAD SIN DESAMOR


La soledad me sabe distinta. Aún estoy lejos de hacerla mi aliada (aunque si no hiciera tanto frío seguramente me sentiría más animada). Confío en mi fuerza, que me sostiene hora tras hora. Mi mundo, antes desbaratado, toma forma. No bien definida todavía, pero veo más luz.

Hoy alguien me dijo: "Cuando te recuerdo pienso en dignidad, vitalidad y congruencia." Gracias, cuánto me alegra que se exprese una persona así. Por eso mi soledad tiene una dimensión distinta. Hoy mis movimientos y tiempos son libres y míos por completo. ¿Qué recuperé? Todavía no lo sé. Un poco de esperanza tal vez, y seguramente otros sentimientos aún poco claros, pero que día con día se perfilan.

Los animales que cuido y que llegaron desde la incertidumbre y el maltrato de la calle, viven conmigo. Día tras día son mis aliados. Los miro a mi alrededor cuando escribo, y cuando nuestros ojos se cruzan es como contemplar la inocencia y la transparencia que poseen esos pequeños seres no humanos: compañeros de corazón. Miraditas cálidas que quieren una caricia o algo de comer diferente a sus croquetas de siempre. Mi placer es consentirlos, y darles con humildad lo que no tuvieron.

martes, 4 de enero de 2011

¿CÓMO SERÁ?


Me pregunto, al repetir las palabras de la canción de Chabuca Granda *:

"...¿Cómo será tu piel junto a mi piel?..."

Sólo he sentido tus labios, pero tu cuerpo lo desconozco. Besaré tus párpados cerrados y deslizaré mis manos por tu piel maravillosa:

"...¿Cómo será?, si he de fundir mi espacio frente al tuyo..."

Y repito en silencio otra frase más de la canción que describe una sensación desbordante como el agua que arroja una fuente, para llegar después al desvanecimiento final:

"...¿Cómo será el gemido y cómo el grito?, al escapar mi vida entre la tuya y cómo el letargo al que me entregue cuando adormezca el sueño entre tus sueños."


Espero... Sucederá, tengo la certeza como sé que la sangre circula dentro de mi cuerpo, y que mi corazón late. Hasta entonces, hombre al que deseo con toda el alma.

* "Cardo o ceniza". ¡Bravo por tu inspiración, Chabuca!

domingo, 2 de enero de 2011

RECORRIDO POR LAS SEX SHOPS

Fue como entrar a un mundo alterno. En dos visitas me atreví a romper una coraza que traía durante años, como salitre. Tuve ganas de incursionar y curiosear; de comprar también, claro está. Fueron vacaciones peculiares, no cabe duda. Sentí una libertad infinita: una parte de mi se expandía. Se podrían hacer cuentos a partir de los juguetes (como los vendedores los llaman), de la lencería, de los disfraces, de las películas -como ellos dicen: "con historia y sin historia"- y de las interesantísimas cabinas en las que me informaron que puede uno entrar sólo o acompañado, con su "six", y que son también frecuentadas por swingers. Hubo varias anécdotas también, cómo la plática interesante de una pareja que estaban en una de las tiendas, que tienen diez años de casados, y que comenzaron a hablar abiertamente. Ella me recomendó unos polvos eróticos con sabores y también aceites; y me contó detalladamente que le regalaron un estuche lindo llamado Kama Sutra -como las prácticas hindués- y me detalló su contenido. Esa Plaza de las Sex Shops está enfrente de la Panadería La Ideal, en altos. Con anterioridad pasé por ahí varias veces y ni remotamente me imaginaba que hubiera ese universo en la parte de arriba. Fue todo un descubrimiento reavivó mi interés por el arte de la seducción y el placer.

Alejandra, mujer joven aún y bonita se encarga de una tienda y sus dos hijos muy jóvenes de otras más. No existen las mojigaterías, sólo la naturalidad y la amabilidad para informar acerca de todo lo que está a la venta, de una manera muy profesional. En toda la Plaza Sex Capital hay cerca de cuarenta tiendas.

Parece intrascendente, pero no. Esa visita fue un parteaguas más de los que recientemente ha habido en mi vida.