Demasiado belleza.
Evoco su humedad, su composición y sus colores.
Evoco su humedad, su composición y sus colores.
12 de junio, 2016


Ninguna llamada por parte de los nuevos dueños cuando llegaron, lo que me hizo más difícil procesar la pérdida. Nada al otro día. Obtenido el perro, incluso con su transportadora, no les importó quién lo cuidó y se entristeció al despedirse de él (a muchas personas qué les importa la sensibilidad del otro, sólo serví para entregar un perro bello y bien cuidado). Me duele -siempre me ha dolido la frialdad-. Me sentí usada. Quien hizo el contacto con esa familia, también me me proporcionó el teléfono y llamé. Resultado: al otro lado de la línea pretextos insulsos, pero a fin de cuentas, que el perro estaba bien y se había adaptado. Eso dijeron.
Se llama Comino. El 30 de agosto lo encontramos mi hija y yo en El Ajusco. Babeaba y estaba muy asustado. Olía muy mal. Lo envolvimos en mi chamarra. Cuarenta minutos de trayecto y él en mis brazos casi sin moverse. Era domingo y fue difícil encontrar al veterinario. En la casa, corté un calcetín para cobijarlo e intentamos alimentarlo. Después de varios intentos, comió. Después de dos horas lo dejamos internado y seís o siete días después lo recogí en mejores condiciones.